domingo, 28 de septiembre de 2014

REFLEXIONES ACERCA DEL SEGUNDO CONGRESO NACIONAL DE LA CULTURA EN EL ESTADO BOLÍVAR

“Trabajo en el Banco Comunal, estoy floreciendo,

abriéndome al campo de la cultura…  la cultura no es solamente música, es todo, es el niño, es el espacio… somos arquitectos de la cultura”

(Una participante de la mesa Cultura e Identidad Local, Caroní)

 

REFLEXIONES ACERCA DEL  SEGUNDO CONGRESO NACIONAL DE LA CULTURA EN EL ESTADO BOLÍVAR (2010)


Aún cuando  no se cuenta con los datos precisos de cada uno de los Municipios en general y de cada una de las mesas en específico, cuestión sobre la cual no hay explicación aparente, podemos adelantar algunas conclusiones basadas, principalmente, en información oral proveniente de las mesas en que las que participé y la de los coordinadores y asistentes que participaron en dicho congreso, destacando que, habiendo un acuerdo de entregar digitalizado tanto las asistencias como las conclusiones de las mesas de trabajo, esto no ha ocurrido en su totalidad. Por lo tanto este análisis está basado principalmente en impresiones personales a partir de la información antes señalada.

PUNTOS A DESARROLLAR.


1.    Los Municipios alcanzados y EL CASO CIUDAD BOLÍVAR.
El Gabinete pudo llevar el congreso a 8 municipios de un total de 11 existentes en el estado. Situación distinta al  primer congreso que se realizó sólo en los municipios Heres y Caroní. Esto permitió que muchas de las mesas contaran con la participación de personas que aún  no estando ligadas a organismos o instancias denominadas “culturales” pudieron incluirse directa y activamente en las discusiones y propuestas.
La convocatoria se realizó a través de activadores, facilitadores y los propios coordinadores y asistentes de las correspondientes plataformas. Debe destacarse, de igual modo, el papel que desempeñaron los funcionarios de alcaldías ligados a las secretarías y direcciones de cultura. Además también se informó por medios impresos y audiovisuales con cierta anticipación acerca del evento del Congreso. A diferencia del año anterior, esta vez no se trabajó con inscripciones previas. Creemos que la presencia del ministerio en estas localidades, esta vez convocando y participando en el congreso ha servido para fortalecer esta presencia y acompañamiento a personas o grupos que trabajan en el campo de la cultura, especialmente a ese universo humano individual y grupal emergente en este proceso que no tenía cabida en un mundo en el cual sólo se reconocía un concepto de cultura muy ligado a “expresión artísticas”, “artistas”, ”shows” ”escenarios”, etc. De todos modos, entendemos que este concepto de la cultura y del trabajo cultural todavía podría considerarse como un “lastre” que impide el surgimiento de otras dimensiones de la cultura: creadores individuales, músicos de áreas campesinas, manifestaciones (litúrgicas y religiosidad populares), manifestaciones mágico religiosas, tecnologías apropiadas producto de legados indígenas, sanación y sanadores populares, parteras, cuentos, leyendas, etc.,  y de otros procesos ligados a la cotidianidad de cualquier ciudadano que existen, se manifiestan , transmiten pero que aún no se asumen como expresiones de la cultura: mecanismos socioeconómicos y culturales tales como la cayapa, constructores del barro, artes de pesca, etc..
Estas ideas que parecen ser parte de los éxitos del II Congreso, contrastan con la situación vivida el último día del Congreso en Ciudad Bolívar, el cual hubo de suspenderse por la escasa o nula presencia de participantes. Cabe destacar que para una reunión que se abriría a las 8 de la mañana, sólo llegaron dos personas alrededor de las 10 de la mañana y, cerca de las once, otras tres.
El gabinete ha intentado dar una explicación a esta situación pero hemos sido incapaces de dárnosla.

2.    LA COMPOSICIÓN POPULAR: Presencia de Consejos Comunales
Originalmente la convocatoria al II Congreso parecía estar dirigida al “mundo artístico” y de los “trabajadores culturales” de las localidades, quedando así un buen número de personas excluidas de éste por no tener o poseer ese tipo de actitudes  que les permitiesen ser parte del universo convocado o simplemente por no haber participado nunca en un ámbito que tradicionalmente ha sido considerado como elitesco.
En un sentido general, en el caso del estado Bolívar, se abrieron las puertas tanto a aquellas personas que son reconocidos artistas de los municipios, como a aquellos que tienen inquietudes respecto al tema de la cultura y que la ven como parte importante de sus historias, identidades y de la  conformación del proceso revolucionario. Ha de destacarse que en las mesas de Cultura e Identidad Local, la mayor parte de las conclusiones están relacionadas con un fuerte llamado de atención a la participación, tanto de las personas que son parte integrantes de esos consejos comunales (comités de cultura), como de activadores de la Misión Cultura, de docentes “culturales” de las escuelas y otras personas ligadas al estado (funcionarios) para que funjan como animadores o facilitadores de los procesos de conformación de dichos consejos y sus respectivos comités de cultura.
La presencia de personas ligadas a los consejos comunales se encontró principalmente en las mesas de Cultura e Identidad Local y Docencia e Investigación, por ser éstos, temas de amplia participación y de dominio cotidiano en las actividades que se realizan comunitariamente: Historias Locales, Historias de Vida, levantamientos planimétricos de la comunidad, diagnósticos comunitarios, determinación colectiva del patrimonio cultural de las comunidades, etc. Todos estos temas están además, indisolublemente ligados, al nivel de discusiones políticas presentes entre estos actores o sujetos sociales y que son parte también, y muy importante, de la discusión local sobre el tema de la Reforma a la constitución nacional.
La idea de redes se perfiló concretamente cuando se determinó o asoció que en la mayor parte de las Misiones se solicita o se pide la investigación sobre la historia local o memoria histórica de las comunidades, y se planteó que estas investigaciones o trabajos sean conocidos por todas las comunidades, por todos los habitantes y que, además, estas historias locales sean parte de la enseñanza (currículo) que reciban los niños en sus escuelas. Dicho de otro modo, la propuesta es que se concrete la idea de que las historias locales deben formar parte de las bibliotecas básicas de los consejos comunales a través de redes que permitan o posibiliten el flujo de esta información a todos los consejos comunales existentes en el país. Se hizo evidente en la discusión la importancia del acompañamiento institucional, en este caso como parte de los procesos de trabajo de la Misión Cultura, Plataforma del Libro y del Patrimonio, no desconociendo que otras plataformas también trabajan o se relacionan con estos temas. La cultura, por lo tanto, fue asumida en la mesa de trabajo como un elemento identitario local y dinamizador de los procesos de consolidación de los poderes locales.
El tema de la cultura ya no es privativo de una cierta clase de intelectuales o artistas o creadores, es un tema en el que toda la comunidad tiene que ver, es sujeto y es responsable. Obviamente, el estado también lo es. No estuvo ajeno a las discusiones grupales la mención a algunos de los artículos que forman parte de la reforma constitucional, principalmente el artículo 100 que aparece directamente ligado al quehacer cultural como fenómeno y a la situación social de los “hacedores de cultura” y la responsabilidad del estado para con ellos. (Creo que este concepto, el de “hacedor cultural” debería ser analizado y redefinido por no corresponder con la concepción institucional de cultura, nos parece un concepto excluyente dado que todo ser humano es un “hacedor cultural” tan sólo por interactuar en el marco de una sociedad concreta.

3.    ESTABLECIMIENTO DE RELACIONES DE TRABAJO: Alcaldías y Casas de la Cultura.
Una de las mesas propuestas por nuestro gabinete fue la llamada “Casas de la Cultura”. Objetivamente esa mesa no tuvo participación alguna y aquellos que llegaron prefirieron sumarse a la mesa de Cultura e Identidad Local, porque ya se asume que el funcionamiento de estas casas de la cultura, antiguos cotos de caza de recursos de determinadas personas o grupos, ahora están ligadas a los consejos comunales y sus procesos locales.
La gente reconoce el valor de estos recintos, como espacios físicos  en los que se pueden realizar cursos, talleres y que posibilitan la exhibición de determinadas manifestaciones artísticas. Se reconoce el estado de abandono estructural y presupuestario en que viven, ante esta situación se plantean  determinadas acciones que apuntan a “recuperar y apropiarse de las casas de la cultura” para hacerlas funcionales nuevamente, pero con una visión más amplia e incluyente.  

Prueba de ello fue el desarrollo del II Congreso, durante el cual casi todas las mesas y sus correspondientes jornadas de discusión, en los municipios en que trabajamos, funcionaron en las Casas de la Cultura, salvo en el caso de Caicara del Orinoco porque la estructura de la Casa de la Cultura se encuentra en un estado de deterioro tal que no permite ninguna actividad en ese lugar. En este caso existe la idea de recuperar la casa de la Cultura “Amalivaca” para entregársela al movimiento cultural de dicha ciudad.

Una de los principales “sugerencias” del ministerio al gabinete local es el articularse con los “poderes locales”, en este caso estamos hablando de las Alcaldías de los municipios donde trabajamos. En casi todos los municipios las Alcaldías formaron parte del proceso de convocatoria, participación y aportes de algunos recursos para la realización del II Congreso Nacional de la Cultura. Las alcaldías que participaron en el congreso fueron: Municipio Cedeño, Municipio Sucre, Municipio Padre Chien y Piar, Gran Sabana, Roscio, Callao y Sifontes. En Caroní y Heres las alcaldías no participaron como tales, en el Caso de Caroní porque no se consideró necesario establecer dicha vinculación dado que la Casa de la Cultura apoyó la realización del Congreso. En lo que se refiere a Heres deberá ser enunciado por los responsables de la realización del congreso en ese municipio.


4.    LA CONCEPTUALIZACIÓN.
Destacamos, nuevamente, como positivo, la ruptura del paradigma de la cultura como sinónimo de conocimientos o de Bellas Artes. Es un proceso al cual bastante tiempo se la ha dedicado desde las diferentes plataformas en talleres, encuentros, cultura en curso y otras acciones o programas que se realizan. Este esfuerzo ve algunos resultados aún cuando las políticas culturales estadales (locales) y la participación de “artistas” actúan contra este concepto emergente de cultura, el cual no es nuevo, pero su puesta en práctica o como su manejo como propuesta social de identidad no hubiese sido posible en otro espacio político que no sea el del proceso revolucionario.

La manifestación cuantitativa de esto se observa en el hecho de que alrededor del 25% de los participantes en el Congreso en el estado Bolívar, se inscribieron en las mesas de Cultura e Identidad Local, Docencia e Investigación y Niño y Expresión Artística, mesas de discusión que no correspondían a una expresión artística definida o al interés en un arte en particular. Por lo tanto, estamos hablando de un proceso de sensibilización respecto a la identidad cultural, la diversidad cultural, patrimonio cultural, procesos migratorios y otros fenómenos sociales que llevan consigo, obviamente, una marcada dimensión de aspectos culturales y que han sido parte de la resistencia cultural  y consolidación de nuestras comunidades. Aún cuando una de las críticas que se hace regularmente a las comunidades o personas es su apatía y hablamos de los procesos de transculturización que golpean nuestras comunidades, no podemos dejar afuera de este breve análisis que la resistencia cultural, en este caso, pasiva, aún siendo un proceso inorgánico,   ha permitido la sobrevivencia y transmisión de determinados legados que son comunitariamente valorados,  a tal punto, que en el día de hoy forman parte del inventario de patrimonio cultural de los municipios y, por extensión, de la nación.


5.    LAS REDES: “Con que se come eso”…
                              ¡con organización y conciencia!

Del trabajo de las mesas se desprenden algunos de los tópicos de análisis  que destacamos en este escrito, dado que están relacionados con los diagnósticos o propuestas planteado en este II Congreso. Las ideas:
  Ante cualquier llamado o convocatoria de organismos del estado, la primera idea con la que se asocia es la posibilidad de conseguir recursos.
     De allí que los diagnósticos que entregaban una visión catastrófica del estado de las instituciones culturales o quehaceres culturales se repitieron, considerando entre las causas fundamentales de estas situaciones que el estado no llega o no cubre todas las demandas. Poco a poco, este criterio fue cambiando, producto de las mismas discusiones,  personas y grupos comenzaron a percibirse en un estado permanente de trabajo, el cual requiere de recursos, pero que también existen variadas potencialidades que van desde la capacidad de generar algunos productos (procesos productivos), hacer trabajos comunitarios, realizar acciones formativas con las comunidades, asumiéndose como parte de la comunidad, algunos, y otros considerando los espacios locales como espacios naturales.
     La red y la red de redes serviría, entonces para establecer un flujo dinámico, horizontal y actualizado de información general y específica relacionada con las especificidades de cada red y sus intereses. Al mismo tiempo la formalización de dichas redes servirían para crear vínculos formales, expeditos y válidos ante dos poderes que están o estarían íntimamente relacionados con ellas: Consejos Comunales (Comités de Cultura) y el Ministerio del Poder Popular para la Cultura.

      Al congreso, decíamos asistieron personas naturales y personas que representaban a instituciones u organizaciones algunas ligadas al poder popular local y otras relacionadas con instituciones tales como grupos de teatro, agrupaciones de artistas, danza, comunicadores populares, etc. El concepto de redes, planteado, no fue “novedad” para muchos de  los participantes dado que existe un conocimiento y experiencia previa sobre el funcionamiento de este tipo de organización o estructuración del trabajo comunitario. Los artistas o personas ligadas al quehacer cultural institucional manifestaban que ellos hacía años trabajaban en redes, tanto para la “prestación de servicios” intra grupos, como para realización de trabajos que ameritaban recursos que ellos o el grupo no poseía, específicamente fue planteado por artistas ligados a escenarios formales. Conseguir un sonido, un grupo musical de apoyo, un espacio o escenario donde presentarse, movilización, etc. La crítica a estas redes era que se constituyeron en grupos o relaciones cerradas donde no existía cabida para otras personas o grupos similares (se basaban fundamentalmente en la competencia por el recurso o el manejo del contacto o “palanca”).
   
    Esta vez se abrió el espacio a la posibilidad de crear nuevas redes cuyo fuerte sería seguir manteniendo la experiencia anterior de estas organizaciones pero con la posibilidad de relacionarse, bajo otros parámetros, con el estado, en este caso el Ministerio del Poder Popular para la Cultura.

    Las personas u organizaciones que no estaban relacionadas con “la cultura”, tenían conocimiento del uso y manejo de redes proveniente de sus experiencias como grupos de salud, esfuerzos de cooperativas, grupos de mujeres o constitución de consejos comunales, etc.  En el caso de Upata se constituyó una red que se llamó: “Red Musical Comunitaria Piar”, esto originó una breve discusión dado que se creyó que podría ser una instancia de organización cerrada o única, pero, el mismo ejemplo sirvió para clarificar que las personas u organizaciones pueden relacionarse a través de pequeñas redes locales y al mismo tiempo constituir grandes redes regionales o nacionales siempre obedeciendo a los intereses comunes que las originaron. Cada persona o institución es un punto más de ese tejido organizativo llamado red, la creación de alguna de ellas no cierra la posibilidad de constitución de otras nuevas, las que finalmente van a estar comunicadas entre sí. Similar situación se vivió en Caicara del Orinoco en que se constituyó una red relacionada con la Casa de la Cultura. En el caso de Caroní, al menos tres mesas quedaron en un acuerdo previo de reunirse en días posteriores para definir su situación en torno a la constitución de sus redes.


  De todas las visiones respecto al trabajo en redes, dos de ellas se manifestaron con mayor intensidad. La primera, que contó con menos apoyo, fue la de: “nos constituimos en red y esperamos que bajen los recursos lo más rápidamente para seguir trabajando”. La segunda está relacionada con la visión de la constitución de redes por grupos de intereses similares también con objetivos de “sobrevivencia económica”, pero al mismo tiempo abriéndose como dinamizadores de trabajos comunitarios, intercambio de conocimientos y materiales, conformación de grupos de formación en las comunidades y a partir de los comités de cultura de sus correspondientes consejos comunales. Este es un discurso que hasta la realización de este congreso no había tenido una trascendencia como la que se manifestó entre los asistentes, asumimos que está relacionado con el conocimiento existente de la relación de los “grupos culturales” y los consejos comunales, primeros y legítimos actores del poder político local, esto es válido, también en lo que se refiere a las Casas de la Cultura.
   

                                   “Yo no sé de dónde salió la idea de que el arte puede subsistir sin recursos, el arte y los artistas necesitamos  recursos  porque somos la vanguardia del proceso. Dicen que se hizo una mesa para tratar el tema de la investigación de las historias locales, yo digo, ¿quién va a investigar en Campo Rojo? ¿Qué tiene Campo Rojo digno de ser investigado?

Lo que pasa es que me quieren entubar la cultura”

                                   Un artista comentando el II Congreso Nacional de la Cultura


     De las propuestas indicadas anteriormente, agregamos, a este análisis una necesidad planteada por las mesas, antes de constituirse en redes, y que es la realización de un inventario de personas, saberes, estructuras y capacidades que tengan esas comunidades organizadas o en organización, léase, consejos comunales. Este inventario posibilitaría la formalización de las redes a niveles locales una vez definidos sus ámbitos: teatro, danza, cine, investigación, formación, patrimonio, investigación local, capacitación para la elaboración de proyectos “culturales”, etc. Esta posición  tiende a excluir las redes conformadas, propiciadas o “controladas” por aquellas personas que son reconocidas dentro del campo cultural (artístico), y en los municipios y que son consideradas como “las elites”.
Entonces, si estamos frente a un proceso de constitución de redes, actividad o forma de relacionarse ya conocida y experimentada exitosamente por algunas personas y organizaciones, el trabajo de las plataformas debería orientarse a apoyar la constitución de estas redes, similar al trabajo de sensibilización que se realiza en cultura en curso, hacia “la gente” y consejos comunales, con el propósito de generar conocimientos que orienten en la toma decisiones a esos dirigentes populares al momento de considerar la cultura como una necesidad concreta de la comunidad en la elaboración de planes y programas de desarrollo local.

Estaríamos, entonces, frente a una situación de reciprocidad en que las organizaciones y “actores culturales” comprometidos con los procesos de construcción de conocimiento en las comunidades y en las organizaciones populares, reconocen como una instancia válida la constitución de redes, porque ya las conocen y han resultado, considerándolas, a estas redes, como medios legítimos y validados. Situación similar debería estar afectando a las Casas de la Cultura, éstos espacios que siempre fueron consideramos como exclusivos para algunos grupos y personas, hoy depende su sobrevivencia, del grado de relación y papel que puedan cumplir en los planes de los consejos comunales, en el marco de los espacios geográficos donde están enclavadas. Del mismo modo, se intentará romper con la idea de que los únicos espacios para desarrollar las actividades consideradas como “culturales” son algunos escenarios ya institucionalizados que acaparan todas o gran parte de las actividades culturales que se realizan generando una escala de poderes que en nada beneficia el acceso y le da supremacía a “los de siempre”, coartando la participación activa y protagónica de TODA la gente.

La creación de redes es vista positivamente en cuanto al flujo de información que correría a través de ellas, tanto en lo que se refiere a posibilidades de convenios entre grupos o personas, como también porque permitiría una fluidez de información que, a su vez, permitiría un contacto permanente y veraz con instituciones encargadas de apoyar o acompañar grupos y sus proyectos culturales comunitarios.

Cabe destacar, según lo escuchado, que las redes también han sido un elemento fundamental de lo que denominamos como formas culturales de resistencia. Mucho del legado conocido en la actualidad ha podido mantenerse, transmitirse y consolidarse a través de estas redes, pero sin que éstas sean parte de un proceso de reflexión, son mecanismos sociales que se dan en la cotidianidad, que existen, pero sobre el cual no pensamos o no le damos la categoría de orgánicas. Del mismo modo, estas redes han sido “aprovechadas” por el capitalismo, o las formas capitalistas de producción donde el “beneficio” se obtiene a través del manejo de las redes. Por ejemplo, redes de artesanos, redes de producción de alimentos de formas artesanales, redes de medicina tradicional, redes de venta y distribución de productos. Incluso podríamos referirnos a los grandes volúmenes de dinero que se generan a partir de sistemas de redes tales como las de productos Anway, que se basa en el conocimiento de la gente de todas sus conexiones familiares, amistades, trabajos, sociales, en otras palabras.
El reflexionar, plantearse y asumir las redes como una forma de organización supra individual y supra grupal y además “controlarla” significaría fortalecer el poder popular local y romper con las ideas de atomización social, competencia, egoísmo y pasividad a que han sido o hemos sido sujetos por decenas de años. 

6.     LA NECESIDAD DE SEGUIMIENTO Y APOYO: el rol de los gabinetes.

Finalmente, se ha abierto un espacio de reflexión, concertación, acción  y vinculación formal en el cual las organizaciones culturales, personas ligadas al quehacer cultural y personas ligadas al emergente poder popular local, pueden encontrarse con objetivos claros y precisos respecto al campo de la cultura y sus proyectos, dado que no están separados de la realización o ejecución de otro tipo de proyectos comunitarios.
Quizás cada proyecto comunitario deba acompañarse con acciones que refuercen y fortalezcan valores y actitudes tales como: La tolerancia, la solidaridad, la visión orgánica de la sociedad, la democracia, el diálogo de saberes.
Esta apertura ha de ser acompañada desde nuestro ministerio como, también, desde las Alcaldías y las correspondientes gobernaciones. Debería ser rol de los gabinetes y respectivos coordinadores, y de cualquier otra persona ligada a los trabajos del ministerio el ser un facilitador de este proceso que estaría marcando el inicio de  una nueva época de relaciones entre los “hacedores culturales”, poder local y estado nacional. Además que se comienza a reconocer el saber popular, a los portadores patrimoniales, los creadores individuales también como parte integrantes del universo cultural comunitario, local, regional y nacional, rompiéndose el cerco conceptual de confundir la cultura con determinados grupos o personas.


(Comentarios realizados por J.T. Águila, Plataforma Patrimonio a partir de notas tomadas en mesas de los municipios Caroní, Piar, Padre Chien, Sucre , y lectura de materiales provenientes de Municipios tales como: Cedeño, Raúl Leoni y Gran Sabana .
No se cumplió con el acuerdo de entregar los datos digitalizados y ordenados para proceder a su análisis.
Primer esbozo leído por Alejandro, Plataforma de Cine, de cuya información, al igual que de lo entregado por Carlos Yusti (Plataforma del Libro)  saqué algunos datos que forman parte de estos comentarios. Texto leído y con aportes de Gabriela Alvarado C.).
JTAM/jtam/gac                 

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